PREOCUPADOS POR EL USO EXCESIVO DE LAS PANTALLAS

Cada vez más, los niños y adolescentes dedican una mayor parte de su tiempo libre a estar frente a las pantallas. Los motivos son diversos: desde una mera necesidad lectiva hasta el ocio o las relaciones sociales con sus congéneres. Lo que bien orientado puede tener una repercusión positiva en la persona, es fácil que caiga en el descontrol y afecte negativamente a sus relaciones sociales, a su conducta y a su capacidad de gestión emocional.

Hablamos de uso excesivo cuando se produce una inclinación desmedida respecto al uso de la tecnología y que limita nuestra libertad, por la gran dependencia que provoca. La tecnología en sí no es perjudicial, pero sí la actitud frente a ella cuando se convierte en un hábito que conlleva cambios negativos a nivel personal y social.

Al igual que otros hábitos excesivos, se caracteriza por:

  • Intenso deseo, ansia o necesidad incontrolable de estar conectado cada vez durante más tiempo a Internet o a los videojuegos para sentir el mismo bienestar que antes. Este hecho se denomina tolerancia.
  • Aparición del llamado síndrome de abstinencia: el menor siente malestar e irritabilidad ante la ausencia de contacto o conexión con las TIC.
  • Negación del problema, cuando las personas allegadas como la familia, dándose cuenta del problema, advierten al menor y éste suele responder negando el problema que padece y poniéndose a la defensiva.
  • Dependencia de la acción placentera, que se une a la tolerancia y el síndrome de abstinencia. Cuando el menor necesita la gratificación instantánea y aprobación social por parte de otros usuarios de Internet con los que interactúa.
  • Pérdida o descuido de los intereses y las actividades habituales previas, tanto las escolares como las personales.
  • Descontrol progresivo sobre la propia conducta: El menor no es capaz de auto gestionarse de manera que, aunque quiera dejar de estar conectado, no puede.      

¿Cómo prevenir?

  • La prevención frente a la posibilidad de un uso excesivo consiste en la racionalización del tiempo, la puesta en valor de otras actividades y el fomento de las relaciones sociales y el espíritu crítico. Las principales medidas preventivas a tener en cuenta son:
  • Evitar la ansiedad. A la hora de acompañar y dialogar con nuestros hijos sobre la intensidad el uso, debemos trasladarles que no es saludable “conectarse” a todas horas: Internet, los juegos, etc. no desaparecerán por el hecho de dedicar tiempo a otras cosas. Al contrario, cambiar de actividad (y sobre todo, compaginar el ocio con actividades deportivas o al aire libre) nos permite por ejemplo, descansar la vista y la postura.
    Gestionar adecuadamente el tiempo. Podemos apoyarnos en pautas aconsejables como el uso de pactos familiares y herramientas de control parental.
    Priorizar las actividades diarias básicas. Los menores deben respetar los horarios para dormir y comer así como para realizar las obligaciones domésticas: no deben supeditar estos horarios a la necesidad no justificada de uso de Internet y dispositivos.
    No distraerse y fijar objetivos. Cuando los menores utilizan Internet para cuestiones escolares, es preferible que no usen las aplicaciones de mensajería ni las redes sociales ¡Sólo les servirán como distracción! Deben concentrarse en su objetivo.
    Mantener el contacto real con los demás. Debemos inculcar en nuestros hijos el cuidado de las relaciones sociales, de tal forma que usen Internet pero tengan momentos para compartir con sus amigos también en persona. Es importarte hacerles conscientes de la importancia de no perder su entorno social real.
    Dar ejemplo. Los menores tienden a imitar los comportamientos que perciben en sus padres y otras personas de referencia y no tendrán en cuenta nuestras pautas si no ven que actuamos con mesura y autocontrol con los dispositivos.
  • Fuente:https://www.incibe.es/menores/tematicas/uso-excesivo-de-las-tic

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Sobre nosotros

Los orígenes del colegio datan de 1946 cuando uno de los padres trinitarios de la comunidad de Andújar, el P. Francisco, pone el germen de lo que años más tarde, fue el Colegio Menor Virgen de la Cabeza, que en la actualidad acoge alumnos y alumnas de Infantil, Primaria y Secundaria. “Enseñaba por vocación y sin percibir nada, durante las horas que tenía libres de la Parroquia (…)” (Archivo PP. Trinitarios Andújar. Protocolo: 2).